Hay genios que pasan desapercibidos sorprendentemente. Injustamente. En el mundo del arte suelen brillar los primeras espadas, los secundarios son valorados. Pero es difícil para todos. Los directores ganaron su rédito gracias a Frank Capra, primer director al que pusieron su nombre por encima del de los actores en las marquesinas de los cines, poco más. El resto son ignorados por el gran público.
Con el incipiente éxito de las series de televisión de calidad, los nombres tienen más peso. La gente ve tal serie o tal otra porque el director, o el guionista, es el mismo que ya le sorprendió en una ocasión. Entre tantas horas de series de calidad, a mí se me ha quedado un nombre, Tim Van Patten. Sin comerlo ni beberlo su nombre se repetía en episodios de distintas series. Su firma empezó a ser un sello de calidad.
Van Patten (1959) comenzó en el mundo de la televisión como actor a finales de los sententa en series menores, en los ochenta destacó con un con papel en “Curso del 1984”. Pronto dejó la interpretación y se metió en la dirección y en los guiones. En los noventa dirigió muchos capítulos de series de poco éxito, su primera oportunidad fueron dos episodios de “Touch by an Angel” , y en 1998 consiguió su primer gran logro al entrar en el equipo de “Sexo en Nueva York”. Así empezó a trabajar para HBO, desde entonces ha sido una mina de oro para la productora.
En 1999 firmaba para trabajar en un nuevo proyecto de la cadena, una serie sobre una familia de mafiosos. En los siguientes años Van Patten escribió y dirigió veinte episodios de “Los Soprano” (1999-2007). De esos veinte la mayoría está entre los mejores de la serie. En 2002 fue galardonado por el guión de “Pine Barrens”, dirigido por Steve Buscemi. También recibió otro premio por “Long Term Parking”, uno de los mejores capítulos de la serie.
Mientras trabaja en “Los Sopranos”, Tim se embarcó en otro interesante proyecto de la cadena, “The Wire” (2002-2004). Para David Simon dirigió tres episodios sensacionales, uno en cada una de las tres primeras temporadas. Entre ellos el último capítulo de la primera temporada cuando el futuro de la serie estaba en el aire.
Tras acabar con su participación en “The Wire”, y mientras seguía con “Los Soprano”, el director rodó otro par de episodios para “Roma” y otro para “Deadwood”. Luego descansó un par de años viendo como su trabajo se expandía por todo el mundo en DVD. Era el momento de percatarse de su éxito. No se durmió mucho. Este mismo año se enroló con Steven Spielberg y Tom Hanks para dirigir tres episodios de la miniserie “The Pacific”, una obra increíble sobre la II Guerra Mundial. Los suyos, como siempre, los mejores.
ALFONSO CARDENAL

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