Al otro lado de la vida, al otro lado de la cultura. Varias formas de amar y una de concebir el arte. En Contra la Pared (2003), Fatih Akin (Hamburgo, 1973) hacia alarde de un dominio absoluto del séptimo arte, del arte de transmitir y de narrar, de mostrar otras maneras de amar. Una historia de amor cruda, una inmersión en la vida de una familia tradicional turca, personalizada en una joven que se siente “encarcelada”, en contraposición con la vida desordenada de un alemán, también de origen turco, que no tiene ningún tipo de arraigo con nada. Será el año en el que se realiza esta película, cuando el joven cineasta funde su propia productora: Corazón Internacional, con el fin de poder llevar a cabo sus personales proyectos.
Hijo de inmigrantes turcos, Akin huye de etiquetas que se empeñan en catalogar su cine como específico de contraposición e identidad de culturas, o de mensajes políticos; su cine cuenta historias que nacen alrededor de temas concretos, que obviamente le son cercanos, con personajes que resultan cotidianos, muy realistas, pero alejados de clichés exclusivamente cinematográficos: gente de la periferia, de barrio, gente que se busca la vida y a la que suele moverle la pasión, la búsqueda de su propia realidad, del amor: “Siempre me interesaron los outsiders, aquellos que están fuera del camino habitual; tengo simpatía por las prostitutas, los homosexuales, los negros, los indígenas, los parados, los borrachos, los noctámbulos, los sin techo, los sin papeles, los sin nada, todos esos seres que están siempre ahí, al lado de uno, ¿no?”
Contra la Pared inicia una trilogía, según el propio Akin, en la que reflexionará sobre “el amor, la muerte y el mal“. El amor en la manera más extrema y pasional (“no hay nada más sexy que pelear por algo con pasión”, afirma el director) y la muerte tomando como principal referencia la vida, porque “la muerte es vida”.
En Al otro lado (2007) este alemán de origen turco habla, por tanto, de la vida, de la muerte, de cómo el ciclo va evolucionando, de cómo se van abriendo nuevas puertas y cerrando otras. Una película de relaciones humanas, de dos culturas muy diferentes que coexisten a veces de la manera más kafkiana. Una película cargada de simbolismos que en realidad son cotidianos. Fatih Akin es un hombre que quiere contar cosas y lo hace de la forma más realista posible. Sin moralejas ni dramatismos excesivos, aunque finalmente acabe conmoviendo y desgarrando. La muerte siempre se silencia o se exagera, pero en este caso la muerte está ahí, ocurre, y la vida sigue adelante. Alemania y Turquía, la globalización, la política y la educación.
“El nivel de alfabetización y los estudios tienen un papel fundamental en AL OTRO LADO. Un libro simboliza el conflicto entre Nejat y su padre. El problema era qué libro escoger. Fue una decisión difícil. No quería Siddharta, ni El hobbit, ni nada abiertamente simbólico. Decidí hacerle publicidad a un amigo que había escrito un libro genial. Por eso escogí Die Tochter des Schmieds (La hija del herrero), de Selim Ozdogan. En la película, la lectura se convierte en un elemento clave. La lectura simboliza los estudios, y solo la educación salvará el planeta.” – Fatih Akin.
Quizás como un paréntesis entre ambas quiso adentrarse en la música, en la cultura musical de una ciudad en la que conviven dos mundos, oriente y occidente, y cómo este hecho llega a influenciar y enriquecer la música y el arte en general (Cruzando el puente: Los Sonidos de Estambul, 2005).
En marzo de 2010 está pendiente de estreno en España Soul Kitchen (2009), una película con tono más cómico, que ya ha sido presentada en diversos festivales y en la que Akin parece demostrar el amor por su ciudad natal y las diferentes culturas y gentes que la pueblan.
“Con mis dos últimas películas, Contra la pared y Al otro lado, me daba la impresión de haberme centrado en temas serios, y eso me molestaba. SOUL KITCHEN no es la tercera parte de “la trilogía de amor, muerte y demonio”. Las dos primeras partes de la trilogía, Contra la pared y Al otro lado, fueron extenuantes, duras; requirieron un gran sacrificio por mi parte. Quería recuperarme con SOUL KITCHEN.”
VANESSA PASCUAL

Cruzando el puente es uno de los mejores documentales de la década. Transpira amor por la música por los cuatro costados y una mirada de Estambul que acerca a Akin al mismísimo Pamuk.
Grande Akin, y lo mejor es todo lo que nos queda por ver de él.
Que ganas de ver Soul Kitchen, “Contra la pared” me parece un peliculon, el personaje es brutal, la chica también,narra muy bien este chico, pero no me extraña que acabe agotado de sus películas, es de los mejores directores jóvenes europeos, a verr que tal se le da la comedia,