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Preguntémonos por Haití

Desde que el pasado 12 de enero tuviera lugar un fatídico terremoto, “de magnitud 7,3 en la escala Richter” (se ha traducido como la misma energía que una explosión provocada por 200.000 kilos de dinamita), no hemos descansado de ver imágenes de la catástrofe en Haití, y a los gobernantes y grandes compañías organizándose para recuperar y ayudar a los damnificados. Un tratamiento informativo que quizás se haya centrado más en hablar de los peligros y saqueos que había provocado dicha catástrofe, o las cantidades de ayudas que han ido enviando los países solidarios, que sobre la realidad en sí misma que vivía el país, consecuencia de una indigna situación previa.

A todos nos han llegado por diferentes vías (ya sea mail, facebook o cualquier otra red social), numerosas iniciativas de músicos, personajes de la farándula, compañías, etc., para unirnos a grupos o aportar donaciones para las gentes de Haití, cuando Haití no había existido antes. Ojo que esta reflexión no consiste en criticar las iniciativas que de buena intención se han llevado a cabo, sino en simplemente hacer reflexionar sobre cómo un trágico acontecimiento natural ha hecho nacer a un país en el panorama mediático y político internacional. Y es que cuando ocurre algo así, a pesar de todas las mierdas que acumulan gobiernos, autoridades en general y medios de comunicación, se tiende a llamar a la unión: “Todos juntos podemos”, y a emocionar a una población que ve como su país es el más solidario, en titulares y conversaciones.

Realmente es triste que tengan que ocurrir este tipo de cosas, para que un pueblo que anteriormente vivía en condiciones infrahumanas, se convierta en centro de la masa mediática mundial. Una tendencia informativa del qué, cómo y dónde, que deja a un lado el por qué. Me quedo con una declaración de Rafael Cuevas Molina, Presidente de AUNA (Asociación por la Unidad de Nuestra Amércica)-Costa Rica: “Esta ha sido una catástrofe natural, es cierto, pero sus efectos se ven potenciados a la enésima potencia por las circunstancias sociales en las que sucede. Los que ahora son presentados por los medios de comunicación como los grandes, dadivosos y solidarios benefactores de ese país en estas horas aciagas son, en buena medida, los responsables de la magnitud de las repercusiones que el terremoto ha tenido.”

Ha sido un acontecimiento de origen natural, sí. Un terremoto. Pero un terremoto 500 veces menos fuerte que el que azota Chile mes y medio después, el cual ha tenido un impacto, tanto en pérdidas humanas como económicas, mucho menor. Lo que es cierto es que cuando hablamos de catástrofes de estas magnitudes, la población más pobre es la que tiene más que lamentar. Pero queremos hablar de Haití, ahora que ya noesnoticia desde que el ejército estadounidense desembarcara a sus anchas a controlar todo lo que allí ocurre. Una respuesta humana militarizada, justificada a través de esa histeria colectiva ilustrada con “saqueadores”. “Saqueo” para demonizar a una población que quiere comer y calmar la sed, que reclama su derecho a vivir. ¿Acaso una invasión?

¿Qué ocurría antes en Haití? ¿Cómo era Haití antes de que el nombre de este país formara parte a diario de titulares en cualquier soporte?

Desde que llegara Cristóbal Colón en 1492 a La Española (Haití se sitúa en la parte occidental de esta isla caribeña, mientras que República Dominicana ocupa la oriental) y ésta pasara a formar parte del Imperio Español, los antiguos pobladores de esta isla ya comenzaron a ver menguada su libertad y sesgados sus derechos, en beneficio de la antigua colonia que en ese momento decidió apoderarse de esa tierra y explotarla. En 1697 este pedazo de tierra pasa a estar ocupado por Francia bajo un férreo y cruel sistema esclavista (la población era de unos 300.000 esclavos y sólo unas 12.000 personas libres). Casi 100 años después, una serie de esclavos liderarán la que será una de las principales revoluciones mundiales, que sentará un importante precedente para el fin del sistema esclavista global.

La Revolución Haitiana durará casi diez años hasta que en 1803, Jean Jacques Dessalines vence definitivamente a Francia y Haití se declara independiente el 1 de enero de 1804. “La unión hace la fuerza”, clama el escudo de la bandera nacional desde ese momento.

Una gran inestabilidad política del país sirve para que años más tarde, Estados Unidos decida invadir este país y ejercer un control absoluto hasta 1934. Desde 1957, Duvalier gobernará dictatorialmente Haití con ayuda militar y financiera de Estados Unidos, dando paso a una serie de presidentes (la figura de Aristide, que fue forzado a dejar el país el 29 de febrero de 2004 en medio de una crisis política y social muy aguda, sigue siendo un factor que divide la sociedad haitiana), revueltas, violentos episodios y exilios, con ocupación de casos azules incluida en 2004 y con la elección, de nuevo,  de René Préval como presidente en 2006 (fue también presidente de 1996 a 2001), hasta la actualidad. Unas elecciones supervisadas por la ONU que iniciaron una nueva etapa electoral, pero que no acabaron con la grave situación que vivían los haitianos (la ONU supervisa este país desde hace unos diez años, por considerarlo fallido en autogestión y autogobierno).

Ahora Hillary Clinton ha declarado que ayudará a Préval a organizar unas elecciones en el país. Y Préval, por otro lado, pide que la ayuda internacional vaya más allá del sismo. También hemos visto, tras el terremoto, titulares del tipo: “EEUU asume el control de Haití ante el colapso del gobierno nacional”. ¿No habrá intereses geopolíticos en ocupar militarmente el país? EE.UU ya cuenta con bases militares en Colombia, Panamá y Honduras. Y ahora en Haití.

Próxima estación: Latinoamérica.

VANESSA PASCUAL

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3 Comments

  1. vanessa
    11 Marzo 2010

    exactamente, al

  2. Al
    11 Marzo 2010

    lo que sucede es que EEUU está replanatandose su estrategia internacional, por una lado la salida en un par de años de Oriente Próximo, donde le ha salido cara la jugada y volver a centrarse en latinoamarica donde tradicionalmente ha tenido menos dificultades. Con Cuba cayendo, Haiti destrozada, Colombia de titere y Mexico como parte de facto del sur de EEUU, los planes geopolíticos de norteamerica pasa por fijar sus metas comerciales y de recursos naturales en Latinoamerica… mejor una ocupación pacifíca allí, que darse de ostias con afganos e irakies… Además, supongo que la corriente socialista que se está extendiendo por el sur del continente le ha dado en qué pensar.

  3. Lolo
    11 Marzo 2010

    UNA BRILLANTE Y NECESARIA REFLEXIÓN

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