No soy muy partidario de los músicos que se venden como adalides de las causas perdidas, siempre es noble el intento de hacer de este mundo un lugar mejor, pero me raspan aquellos que se autoproclaman a los cuatro vientos como salvadores. Recuerdo que de pequeñito me enseñaron aquello de “que no se entere tu mano izquierda de lo que ha hecho la derecha”. Me parece un lindo mensaje.
Por otro lado creo que aquellos que tienen una posición privilegiada deben ayudar, o al menos manifestarse. Por ello he encontrado sorprendente que los Pixies hayan cancelado sus actuaciones en Israel, aunque el grupo no ha explicado su decisión se habla de las presiones de organismos internacionales por la actitud del gobierno de Israel en la masacre de la Flotilla de la Libertad.
Han renunciado, pero no se han mojado (como la comunidad internacional). Falta contundencia en el mensaje. Por otro lado resulta injusto para sus seguidores israelís. Por motivos parecidos podrían dejar de actuar en España, que vende armas a Israel, o en EEUU por su ocupación en Irak. Los Pixies, sin embargo, no son los primeros en cancelar sus actuaciones por motivos supuestamente políticos. Hace un par de días The Klaxons y Gorillaz Sound System cancelaron sus actuaciones en Festival Pic.Nic de Israel. Tampoco alegaron ningún motivo. Quienes sí esgrimieron sus razones fueron Elvis Costello, Santana y Gil Scott-Heron.
Costello hizo un anuncio en su página web. En el explicaba que no actuaría en Israel por la “intimidación y humillación que padecía el pueblo palestino”. El ministro de Cultura israelí, Limor Livnat, respondió que “aquellos artistas que boicotean a sus fans israelís no merecen actuar delante de ellos”. Los medios israelís hablan de campañas anti semitas que presionan para que los músicos se nieguen a actuar en Israel. Es una interpretación. Otra sería que existen artistas con principios morales que condenan la actitud del gobierno de Israel contra Palestina. Siempre es mejor recurrir a teorías conspiratorias, siempre es más sencillo que decir las cosas claras. “No voy a Israel porque no quiero actuar en un lugar donde no se respetan los Derechos Humanos”. Está bien dar un paso al frente, a veces es mejor andar el camino entero.
En su breve comunicado los Pixies concluyen con un esperanzador “esperemos que lleguen días mejores”. Otros grupos no lo ven así. John Lydon del grupo Pil critica esta tendencia y cree que cancelar supone convertir a tus fans en enemigos. Kobi Snitz, un activista israelí de izquierdas, comentaba en haaretz.com que fue él el que escribió hace tres meses a los Pixies pidiéndoles que se negasen a actuar en Israel, dentro del boicot cultural que el propio Snitz promueve. La banda no contestó a la misiva. Snizt añadía: “La decisión más sencilla para un artista es no venir a Israel. Costello lo dijo mejor, comentó que sería feliz si la música no fuese política, pero que si venía parecería que ignoraba el sufrimiento palestino”.
ALFONSO CARDENAL

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