Jim Morrison era genial, pero estaba loco. Loco, o colgado en el sentido más psicotrópico de la palabra, pero era un poeta. Diferente, mucho, pero poeta. Leyendo su obra poética “Las nuevas criaturas” y “Los señores” uno se embarca en un mundo místico de lagartos, chamanes, desiertos, visiones, pesadillas y paranoias. Monstruos y bestias dominan escenas cargadas de símbolos tan inconexos como terroríficos. Una obra tan provocadora como evocadora, en ocasiones grosera y cruda, llena de filosofía y reflexión. “Los espectadores de cine son vampiros callados”. Perla.
Morrison era cantante, músico, pero en realidad quería pasar a la historia por sus palabras no por sus canciones. Por ello se retiró a París a centrarse en su carrera literaria. Allí escribió el grueso de su obra. “Las nuevas criaturas” (1968), “Los señores” (1969) y “Una oración americana” (1970), obra que se musicalizo en An American Player.
Hijo de un militar que paso la infancia de estado en estado hasta que se matriculó en Cine, Morrison era una persona compleja con un gran mundo interior y un lenguaje propio, ajeno a muchos de sus contemporaneos. Por ello parte de su obra sigue actual y vigente. Pero la poesía de Morrison se distingue de sus canciones. No son versos hermosos y cuidados, son paisajes, en algunos casos terroríficos, y en la mayoría directos o salvajes. No es una obra que se lea y se deleite, muchas de las escenas pueden carecer incluso de sentido, pero es el mundo de Jim.
Pero hay matices. Mientras en “Las nuevas criaturas” se leen poemas más extensos y complejos:
El blando desfile ya ha empezado
en Sunset.
Los coches bajan retumbando por
el cañón.
Es la hora y el lugar.
Los coches ruedan con gran estrépito.
Pero el blando desfile ha empezado pronto.
Tranquilos estanques
de una tierra cansada
Se hunde ahora en la paz de la noche.
En “Los Señores” se encuentran anotaciones y reflexiones más inconexas pero con una temática común:
Los genitales masculinos son pequeños rostros formando trinidades de ladrones
y Cristos
Padres, hijos y espiritus
Una obra compleja de un personaje complejo, un poeta de una época diferente, excitante, tóxica y borrosa. Jim Morrison desapareció en julio de 1971, una de las frases que más repitió a lo largo de los años y que quedó reflejada en la película de Oliver Stone sobre la banda es esa coletilla de Jim. “Sólo quiero ser recordado por mis palabras”.
ALFONSO CARDENAL


en el semblante de los sueños en donde el hombre se combierte en dios y los dioses miran atonitos la llegada de el el rey que cambio la historia aquel que se atrevio acaminar alado de al muerte ese que vivio la gloria en la tierra y se undio al cruzar la puerta aquel hombre llamado el rey lagarto.
el bueno de jim…
LA LIBERTAD EXISTE
¿Sabes que la libertad existe
en los libros escolares?
¿Sabes que hombres locos están
dirigiendo nuestras prisiones?
En una cárcel, en un presidio
en un blanco y libre
remolino protestante.
Estamos colgados cabeza abajo
al borde del aburrimiento.
Estamos alcanzando la muerte
en el final de una vela.
Estamos intentando conseguir algo
que ya nos ha encontrado.