Procedente de Dublín, Imelda May con tan sólo nueve años ya escuchaba swing y jazz, mientras sus compañeras de clase le daban más a a-Ha o Wet Wet Wet. Y es que los aires de años 50 no son sólo pose y arma de promoción, esta chica tiene el armario plagado de estampados de leopardo y vaqueros estrechos. Sus directos tienen fama de ser frenéticos y de transportarte a otra época. Imelda canta y toca el baurán (un tambor tradicional que sólo una irlandesa sabría tocar) acompañada de una banda que adereza, con mucha clase, gracias a los contrabajos, riffs de guitarra (Darrel Higham, su marido), trompetas, piano y ritmos de batería.
Love Tatoo no puede tener un mejor comienzo. Y es que abre con uno de los temas más moviditos del disco, Johnny got a boom boom, con retazos de rockabilly y con ese toque de batería y contrabajo loco de jazz que apoya la voz atormentada y “jazzy” de la cantante. Pero esto es sólo un aperitivo. Feel me sigue la tónica rockabilly, esa que te transporta en el tiempo a los labios rojos, tatuajes, cadillacs y tupés de brillantina, pero esta vez quizás con toques más latinos. Es una fiesta. Knock 123 también nos desplaza, pero esta vez a un club de jazz de los años 20, con un protagonismo absoluto de la voz femenina, pese a estar acompañada de contundentes instrumentos. Wild about my lovin’ sigue los mismos parámetros que los temas que abren el disco, mientras que Big Bad Handsome Man introduce un sensual acompañamiento de trompeta y piano, que proporciona ciertos toques de burlesque a un tema en el que la guitarra también tiene un papel no menos secundario. Con Love Tatoo volvemos al intenso rock & roll, para después pasar a sosegarnos con la suave melodía de Meet you at the moon. Entonces suena un frenético bajo de jazz y un piano a los que pronto se unirá Imelda. Se trata de Smokers Song, un tema con muchas cadencias y contrastes y con uno de los estribillos más poderosos del disco. Introduce después sonidos más bluseros, en Smotherin’ me, con una letra contundente para decirle a un hombre que le está agobiando. It’s your Vodoo Working vuelve a acercarse al jazz y al swing, incorporando un Hammond que es combinado con la guitarra eléctrica y la batería. Y llegamos al tema final, Watcha gonna do, uno de los mejores del disco. Comienzo suave de piano hasta que aparece su voz y la guitarra eléctrica. Vuelven los toques latinos, quizás debido a la trompeta incorporada en este tema, y los recuerdos “surfroqueros”.
Imelda May presenta Love Tatoo esta misma noche en la Sala Caracol de Madrid, mañana en Cartagena y el sábado en Barcelona.
VANESSA PASCUAL

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