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Dock Ellis, o cómo conseguir un récord colocado de LSD

La gran mayoría de la gente hace estupideces bajo los efectos de las drogas, otros, una minoría, consigue acentuar alguna de sus cualidades. No son pocos los artistas que trabajan habitualmente bajo los efectos de las drogas o el alcohol. Durante las giras de los grandes grupos, o en los grandes festivales, suele haber alguien encargado de proveer de drogas a las estrellas. En el cine sucede parecido, aunque con los años se ve menos, y los adictos suelen caer en desgracia. “Easy Rider”, por ejemplo, se rodó con el reparto, director a la cabeza, colocado hasta las cejas.

Si miramos en el deporte es menos común encontrar ejemplos. Pero los hay. No sé sabe cuántos partidos jugó Maradona con unas rayas de más, el mítico Paul Gasgoine, entre algunos otros, acudía borracho a no pocos entrenamientos mañaneros, pero también se trata de casos que suelen ser silenciados en pos de sus carreras.

El gran gimnasta Gervasio Deferr fue suspendido por dar positivo por marihuana. Parece difícil considerar el cannabis como una sustancia que potencie los brincos, saltos y piruetas, pero Deferr fue castigado. El cannabis dura semanas en la sangre, por lo que el positivo del atleta español no implica que lo consumiese poco antes de la competición.

El 12 de junio de 1970, Dock Ellis, el jugador afroamericano de los Pittsburg Pirates de la Liga Nacional de Baseball se levantó tranquilamente en casa de una amiga en Los Ángeles. Tenía el día libre y la noche anterior había sido larga, tanto que había perdido la noción del tiempo. Como buen deportista de élite decidió desayunar ligero, un vaso de agua y un LSD, la dieta de los campeones. La mañana transcurría por los cauces normales de la psicodelia psicotrópica hasta que la amiga de Ellis ojeó el periódico de esa mañana. Ellis tenía partido esa tarde. Se duchó y cogió el primer vuelo a San Diego, llegó al estadio con media hora de anticipo y salió al césped sin hablar con nadie. Ese día Dock Ellis hizo historia. Como lanzador de los Pirates consiguió que ningún rival batease una sola bola suya en las nueve entradas que lanzó sin relevo. Consiguió los que se llama “not hit game”, algo que desde 1875 sólo ha sucedido en 265 ocasiones.

En 1984 Dock Ellis confesó la historia psicotrópica que rodeó ese partido, admitió tener importantes lagunas, grandes chorros de euforia y que veía como la pelota, el bate o las distancias variaban de tamaño. La historia, verdadera o no, se convirtió en leyenda. Para la gente que no conoció su carrera deportiva, Ellis será el bateador del LSD, pero este afroamericano también hizo grandes cosas fuera del campo. Trabajó muchos años en el programa de reinserción de presos negros de Pensylvania y ayudó a la Fundación de Atletas Negros. Ellis comenzó su carrera en 1968 en los Pirates, y tras pasar por varios equipos en los años finales de su carrera, se retiró en su primer equipo once años después.

Dock Ellis falleció en Los Ángeles en diciembre de 2008 de cirrosis. Dos años después la agencia de publicidad No-No y James Blagden rodaron un corto de animación de cuatro minutos que ha sido nominado a varios premios.

ALFONSO CARDENAL

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