No son pocas las creaciones audiovisuales de tipo documental que proponen otra visión del sistema: la cara que no vemos de nuestra coetánea globalización, que permite que un gran número de habitantes de los países desarrollados puedan tener de todo gracias al trabajo duro y a la variada y enorme oferta, pero que da la espalda a otra realidad bien diferente, la de los productores de los bienes que consumimos, que son explotados, infravalorados y que viven en condiciones infrahumanas.
Y es que siempre resulta interesante que, mediante las herramientas de difusión de las que disponemos en la actualidad, estos temas puedan ser tratados ofreciendo diferentes puntos de vista y pudiendo llegar al gran público. El cine y la creación audiovisual en general facilitan todo esto, ofreciendo al espectador, no tanto el entretenimiento para el que estaba concebido este arte desde un principio, sino también la visión de otras realidades, casi siempre duras y algunas veces demasiado silenciadas por los medios de comunicación que, cada vez más a menudo, aparentan estar concebidos para el puro y duro entretenimiento de las masas.
Algunos “bofetones” audiovisuales:
¡Quiero ser tortilla! es un video producido por Veterinarios sin Fronteras, que hace pensar sobre el tipo de alimentación al que hemos llegado gracias al modelo de consumo actual, en el que 75 de cada 100 personas que pasan hambre son productores de alimentos y en el que los alimentos dejan de cumplir su función y son utilizados para fabricar agrocombustibles. Se trata de una animación stop-motion (consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos capturando fotografías) con un mensaje que pretende incitar a la reflexión sobre la dureza del sistema en el que vivimos:
La Isla de las Flores (1989), es un fantástico cortometraje del brasileño Jorge Furtado que, de una manera irónica y muy crítica, recorre la trayectoria de un tomate desde el campo donde es cultivado hasta su inevitable final en un vertedero. La manera en la que Furtado narra la historia del tomate sirve para que el espectador, tenga la edad que tenga, pueda comprender las diferencias que irremediable y desafortunadamente siguen dándose entre seres humanos de diferentes sociedades y etnias:
En cuanto a largometrajes, una buena muestra de documentales que, mediante ejemplos concretos e impactantes, también ofrecen un testimonio dramático de los desastres provocados por el modelo actual: La pesadilla de Darwin (2004), en el que el director Hubert Sauper, con la excusa de la perca del Nilo (un pescado que podemos encontrar en casi cualquier supermercado) propone un documental que trata de explicar cómo una parte de los seres humanos del planeta muere de hambre porque se les roba la riqueza (es la perca, pero podrían ser los diamantes en Sierra Leona, o el petróleo en Nigeria…):
Paisajes Transformados (2006), un documental dirigido por Jennifer Balchwal sobre el trabajo del reconocido artista Edward Burtynsky durante un viaje a China en el que fotografía la evidencia y los efectos de la masiva revolución industrial del país. La presa más grande del mundo, las fábricas kilométricas y la sobrecogedora renovación urbana de Shanghai son algunos de los temas que captura la lente de su cámara en este documental que nos hace meditar sobre nuestro impacto en el planeta:
VANESSA PASCUAL

La importante funcion del comunicador actual de ser la conciencia de los tiempos que corren,obligandonos a abrir los ojos a otras realidades que, estando tan proximas,estan a su vez tan ocultas o tan bien acultadas. ¡Gran responsabilidad para el comunicador!y ademas distrayendo!
gracias