La obsesión por el fin del mundo ya estaba presente en la Biblia, incluso antes. Muchas civilizaciones a los largo de la historia se han planteado la gran duda, cómo será el final de los días, o mejor dicho, cuándo. Por lo visto ya hay fecha, será el 21 de diciembre de 2012. Las causas científicas que presenta esta película bien podrían tirarse abajo habiendo aprobado un par de cursos de química, de todos modos no vienen al caso.
El cine también ha hecho sus incursiones en el apocalipsis hasta terminar convirtiéndolo en un género en el momento que los efectos especiales lo elevaron a algo realista y verosímil. Hay muchos directores obsesionados con la muerte de muy variadas maneras. Woody Allen enfoca la muerte de un modo metafísico, filosófico, los Coen, por ejemplo, se contentan con matar a Buscemi en cuanto tienen ocasión, Roland Emmerich lo enfoca de un modo más global. Prefiere matarnos a todos, acabar con las razas y los credos. Sus incursiones en el tema son numerosas y de diversa calidad, aunque casi todas funcionaron en taquilla.
“Independence Day” o “The Day After Tomorrow” (R. Emmerich), “Deep Impact” o incluso el remake de Spielberg de la “Guerra de los Mundos” presentan características comunes, reglas de género. Hay que correr, mucho. Hay un protagonista definido, aunque suelen pretender crear marcos corales, y hay una ex mujer e hijos a los que proteger. El protagonista corre todo el rato en pos de salvar su vida, la de sus hijos y al mundo. No está muy claro el orden. También hay un presidente de los EEUU que es un tipo bondadoso que, a pesar de ocultarnos el fin, siempre acaba haciendo lo correcto.
“2012” se presenta con todos estos lugares comunes y más. John Cusak es un escritor mediocre divorciado y con dos hijos que se dispone a pasar un fin de semana de camping en Yellowstone (L.A) cuando se aviene el apocalipsis. Terremotos, mareas, tsunamis, explosiones, volcanes, la fuerza de la naturaleza con toda la mala ostia de una resaca milenaria. Y… a correr. Dos horas y media de carreras junto a los niños, la ex, el nuevo marido de ésta y unos cuantos compañeros temporales de viaje. No hay más argumento. Ante el final, que se vislumbró en 2009, hay poco que hacer salvo para los que estén dispuestos a pagar mil millones de euros por su salvación. Todos los demás mueren. La lucha de los personajes, o mejor dicho, la carrera, tiene como objetivo China, el Everest, el punto más elevado de la tierra. Se trata de superar más obstáculos de los posibles por llegar allí. Entre tanto el mundo se escaralla a un ritmo frenético. Los efectos son de alta calidad, la destrucción es tal y como se reflejaría en un telediario, y eso es todo. O debiera ser todo si Hollywood no pretendiese con demasiada asiduidad dotar de sentido o moralidad a las películas de acción. Malamente se presentan elementos éticos sobre la salvación de la especie. Hay una salida pero no es para todos. Surgen los dilemas. Está el tipo bueno que quiere ayudar al resto, salvar a todos los posibles aun a riesgo de su vida y de la de los que le rodean. Y como siempre finalmente todo depende de que un tipo los salve a todos. Han adivinado, ese tipo es John Cusak, tampoco era difícil, “2012” es una película en la que todo lo que esperas que pase acaba sucediendo. No por ello es mala, tampoco buena. Es entretenida y muy visual, te mantiene en tensión todo el rato, aunque sepas que para el bueno de John sólo hay dos opciones desde el minuto uno, incluso antes de entrar al cine, o sobrevive o muere salvando al resto.
Quitando un final que se podría llamar esperanzador, la historia no está mal, es lo que cabría esperar, es como esa comida rápida y barata que te traen a casa; la comes, la cagas y te olvidas de ella, lo malo es que Hollywood gasta mucho dinero en los ingredientes de sus hamburguesas.
ALFONSO CARDENAL

Yo creo que es todo mentira! no pueden creer en estas cosas; no es coerente las cosas que muestran en la pelicula, si puede ser que tengamos problemas devido al colentamiento global y a la contaminacion que cada vez crece mas!
Hay que tomar conciencia, pensar que nosotros tenemos el mundo en nuestras manos… Pero la gente es tan demente que por lo tanto no toman conciencia de lo que le hacen al ambiente!
yo creo q va suceder en un abrir y cerrar de ojo…
espero q los sientificos o los q aya descuvierto esto se equivoquen va si es verdad