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Frank Capra, el legado de un idealista

Hace unos meses se cumplieron setenta años del estreno en Hollywood de “Caballero sin espada” de Frank Capra, hace unos días la volví a ver. Sin duda el cine de Capra roza los límites de lo lírico acercándose peligrosamente a lo cursi. Un buen amigo, que me inició hace años en el cine clásico, solía recordar una frase de la época. Una de las mejores críticas que puede tener un director es la que recibió Frank Capra. “Después de ver una película suya la gente parece salir del cine con ganas de ser mejor persona“. En el centro de la diana. No diré lo contrario. “Caballero sin espada”  es una denuncia de la corrupción política, pero también es una semblanza a los auténticos valores americanos, al menos la idea que Jefferson tuvo de ellos. Un magistral James Stewart, ganador de un Oscar por esta actuación, interpreta a Smith, un hombre de pueblo líder de los boy scouts, que es engañado para ocupar un sillón de senador en Washington.

En esta época de corrupción exagerada, faltan tipos como Smith. Gente tan honrada como clara, sin dobles sentidos o intereses ocultos. La historia es épica, engañado y acusado de lo que intentaba evitar, Smith se queda solo luchando por su verdad y por la Verdad. Para esa lucha Smith se apoya en la Constitución, y la convierte en el último bastión de su defensa. No falta el humor ni los niños, un clásico en la filmografía de Capra, tampoco ese sentido moral que dota a sus personajes de un plus que los convierte en hombres a los que merece la pena conocer y por los que valía luchar.

Capra fue un hombre luchador y comprometido. Emigró junto a su familia a EEUU a comienzos del siglo XX. Se licenció como Ingeniero Químico y cumplió el servicio militar como profesor. Su vida cinematográfica comenzó en el cine mudo, pero su éxito llegaría en los años 30, 40.  En 1936, mientras estallaba en España la Guerra Civil, Capra se convertía en el primer director que ganaba los cinco grandes premios de la Academia de Cine. “Sucedió una noche” era premiada con los Oscar a Mejor Película, Mejor Guión, Mejor Director, Mejor Actor y Actriz (Clark Gable y Claudette Colbert). Pero Capra estaba en racha, dos años después vuelve a ganar Mejor Director por “El secreto de vivir”, y en 1938 obtiene su tercera estatuilla por “Vive como quieras”. Ésta  última película es un soberbio canto a la felicidad y a ciertos valores del comunismo. El protagonista es un entrañable abuelo que se dedica a acoger a gente en su casa, para que allí vivan a su manera. La especulación inmobiliaria lo convierte en el último residente de un barrio comprado por una empresa. La historia de “Vive como quieras” es un gran reflejo de aquello de ser mejor persona tras ver sus películas.

Durante la II Guerra Mundial, el Gobierno presionó a Capra para dirigir una serie de documentales bélicos que explicasen a la población por qué había que entrar en la guerra, se titulaban “Why we fight?”. Un trabajo de escasa imparcialidad que es considerado como la cima del cine propagandístico.

En 1946, tras la matanza bélica, Capra estrenaba “Que bello es vivir”, un hermoso cuento convertido en clásico navideño. Poco que decir de una  de las películas más programadas por las cadenas televisivas. Cuando se vencieron lo derechos de autor, las televisiones consideraron que era un trabajo libre de cargos. Los dueños de Warner Bro. vencieron en un juicio preservando los derechos por la banda sonora y el guión.

La última película de Capra fue “Pocketful of Miracles”, de 1961, con Glenn Ford y Bette Davis. Su legado es una parte clave de la historia del cine. Frank Capra murió a los 94 años como uno de los grandes personajes del séptimo arte. A su entierro acudió la plana mayor de Hollywood. Su trabajo quedó para la Historia.

ALFONSO CARDENAL

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2 Comments

  1. van
    16 Febrero 2010

    preciosas pelis, sin duda… de las que dejan sonrisa en la boca

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