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Alberto Arce: “Para castigar a 2000 personas que lanzan cohetes, se impide introducir alimentos o medicamentos a 1.5 millones de personas.”

Alberto Arce es autor del documental “To Shoot an elephant” (sobre el que ya publicamos aquí). En esta entrevista charlamos con él sobre los medios de comunicación, la impunidad de Israel, la franja de Gaza hoy y otros temas de interés :

¿Cuándo empezaste a interesarte por el periodismo? ¿Cuándo fue la primera vez que ejerciste y cuáles son tus próximos proyectos?

Un profesor, Alfonso, en 8º de EGB nos pedía que cada día comprásemos un periódico y lo llevásemos al colegio para comentarlo. Recuerdo que yo compraba EL INDEPENDIENTE. Desde entonces soy casi tan adicto a leer periódicos como a fumar dos paquetes de Fortuna al día. El tabaco me lo quitarán en breve, los periódicos ya casi se leen sólo en la pantalla. En 2002 vivía en Buenos Aires y comencé a escribir artículos para la Fundació Cidob de Barcelona y desde entonces no he querido hacer otra cosa. Casi nunca he podido vivir de esto y he tenido que disfrazarme. Pero a partir de Gaza me quito la careta y por fin comienzo a llegar a fin de mes a partir de usar una cámara, escribir o hablar. Después de haber escrito, filmado y radiado desde Argentina y Bolivia en 2002 y 2003, Cisjordania en 2004, Líbano en 2005, durante la guerra de 2006, así como en 2007. En 2006 y 2007 realicé también dos viajes a Irak y en 2008, Gaza. Hace apenas dos semanas he regresado de un viaje de casi un mes desde Basora a Bagdad y voy contra reloj tratando de terminar el nuevo proyecto para publicarlo antes de las elecciones iraquíes, el 7 de marzo de este año. Próxima parada, Afganistán.

¿Qué papel, según tú, deberían de tener los medios de comunicación en una sociedad democrática y cuál crees que en realidad tienen?

La información es uno de los pilares de la democracia. Sin información precisa y continua no hay control ciudadano de las decisiones políticas, no hay conocimiento de la realidad y el público, es decir, todos nosotros, no puede formarse una visión del mundo en el que vive. Los medios de comunicación son los mediadores entre realidad existente y conocimiento de la misma por parte de quienes no la viven directamente. Eso les da una responsabilidad, la de ser honestos y precisos. La de estar lo menos intervenidos que sea posible por intereses espurios, es decir, económicos o ideológicos. Al final, los medios son empresas. Y en tanto empresas hay dos cosas que no pueden obviar, y que van en detrimento de su independencia y calidad, la primera es a quienes pertenecen y la segunda es ganar dinero. Para ganar dinero hay que exprimir, gastar lo menos posible y ganar lo más posible. Es sorprendente que cualquier programa de reportajes cueste 50.000 euros por emisión y tengamos 5 de esos a la semana y cuando se les propone un mes en Irak o Afganistán, todo les parezca caro. Un día de trabajo en Irak o Afganistán cuesta como mínimo 300 dólares, un mes, 6.000 dólares. ¿Quién está dispuesto a pagar eso por tener gente sobre el terreno si se puede hacer un copy-paste de agencia? Es un mundo terminado tal y como lo hemos entendido y si queremos que sobreviva es a partir del esfuerzo de muchos jóvenes que tratan de buscarse la vida y han renunciado a poder trabajar como periodistas en el sentido clásico de la palabra. El tiempo dirá si el periodismo tenía solución o lo han matado definitivamente.

¿Por qué crees que Israel tiene manga ancha para hacer lo que decida sin que nadie ponga el grito en el cielo?

Israel es un ente intocable, con manga ancha e impunidad para hacer lo que quiera con los palestinos, cordero en el que expía, a través de su sacrificio, los pecados y el complejo de culpa europeo respecto del Holocausto. Es también un portaaviones occidental en Oriente Medio con el que occidente colabora para influir en la región y protegerse del mundo árabe-islámico. Un Estado anormal. Un régimen de apartheid, la Sudáfrica segregacionista de nuestros días. El público lo sabe, y tarde, poco a poco y mal, los medios comienzan a recogerlo. Se modifican las narrativas, gradualmente y creo que es cada vez más obvio que no se trata del conflicto palestino-israelí sino de la ocupación israelí de Palestina. Es necesario, como tú dices, poner el grito en el cielo, para que quienes informan, primero, sean honestos con la realidad, que no todos lo son, y posteriormente que quienes deciden, es decir, los gobiernos, pasen a la acción. Para Israel existe la Ley de la Selva, la del más fuerte, en el contexto de un doble rasero intolerable, que debe ser denunciado y combatido. Eso también es periodismo. Eso es, probablemente, el periodismo de verdad. Hay ya demasiados datos que así lo indican. Y nos encontramos con una línea roja, divisoria, entre quienes se justifican ante sus coberturas en una pretendida neutralidad y objetividad que no sólo no existe sino que hace tiempo se ha convertido en complicidad abierta. Cada uno con su conciencia. Y su cartera bien llena, está claro. Ahora Israel comienza a deportar periodistas extranjeros. En cuanto lo vean demasiado cerca, ya veremos como modifican sus narrativas, pero no por lo que les sucede a los palestinos, sino por lo que les sucede a ellos.

El otro día escuché que comparabas el bloqueo a Gaza, como si República Dominicana hiciera lo mismo en este momento con Haití, lo cuál me pareció acertado, pero mucha gente no ve la similitud, básicamente porque diferencian entre catástrofe natural y conflicto político-económico, y en este último, a la gente le cuesta más posicionarse ¿Qué les dirías?

Que la catástrofe natural es inevitable y la catástrofe humanitaria provocada por la mano del hombre es evitable. Es decir, criminal, culpable y consciente. Fácil de solucionar. No es necesario posicionarse. Es necesario comprender, pero para comprender hay que tener información y querer dedicarle un ratito a reflexionar sobre la realidad con los datos que probablemente nadie aporta. Gaza está bloqueada desde hace tres años. Totalmente bloqueada en represalia por el lanzamiento de cohetes de Hamas, es decir, de una parte de la población, minúscula, pongamos, 2.000 milicianos. Para castigar a 2000 personas que lanzan cohetes, se impide introducir alimentos o medicamentos a 1.5 millones de personas. El derecho internacional lo llama castigo colectivo y lo califica como crimen de guerra. No es una opinión o un posicionamiento, es un crimen de guerra. Un dato legal. El problema es que las convenciones de Ginebra o el Derecho Internacional humanitario no son utilizados por los periodistas para situar su piso narrativo, el marco de su relato. Por tanto, “represalia” se convierte en sinónimo de “justificada” cuando en realidad se trata de “Ilegal” porque viola la proporcionalidad en el ejercicio de la legítima defensa o la diferencia entre combatientes y civiles a la hora de desarrollar operaciones militares. En definitiva, hay dos tipos de ciegos, aquellos a los que les tapan ojos, y a quienes podemos a ayudar a ver, y el que no quiere ver. Esos no tienen arreglo. El periodismo es un arma contra la ausencia de información. Contra la ideología no hay nada que hacer. Es el peor enemigo de la realidad.

¿Qué falla? ¿Los políticos, las grandes multinacionales, los medios de comunicación? ¿Cómo crees que se interrelacionan?

Falla que para conocer es necesario informarse. Para informarse es necesario tiempo y esfuerzo, es decir voluntad. Los medios deberían facilitar ese proceso, pero si la información se convierte sólo en un intermedio entre publicidades diversas y cajas que se llenan de euros, es muy difícil informar. Mira, yo cada día trato de ver el telediario. La información sobre lo que sucede en el mundo ocupa el 40% del tiempo y las últimas declaraciones de Fernando Torres sobre su luxación de tobillo el 60% de los espacios informativos. Eso es una enfermedad. Cito a Elena Cabrera, “entre la distopía que Orwell escribió en 1984 y la de Aldous Huxley en Un mundo feliz, el mundo le había dado la razón a Huxley pues los gobiernos totalitaristas no han acabado controlándonos mediante el dolor sino que nos han paralizado mediante el placer.” No se nos puede pagar nuestro trabajo como periodistas pero se pueden pagar millones de euros por jugar al fútbol. Esa es la sociedad en la que vivimos. Es una realidad muy bien explicada y conocida por todos, el periodismo sirve para hablar de cotilleos, basura o fútbol y los demás temas van desapareciendo o sobreviviendo sólo gracias al trabajo de activista de quien se cree realmente esta profesión, que casi nunca son los que la pueden desempeñar con decencia….

En cuanto a “To Shoot an elephant”, es muy interesante cómo estás demostrando que cuanto más fluya la información, las películas, los documentales, etc.,  más se anima la gente a comprarlos; mientras que en general se está apostando por la prohibición, sanciones etc. ¿Qué opinas sobre este tema?

Que llegado un momento determinado, si nadie patrocina tu trabajo ni quiere darle valor económico para que puedas seguir trabajando, mientras el público lo demanda, es obligatorio hacerlo público en todos los sentidos. Darlo a conocer cumple dos criterios: que sirva para algo, es decir, informe sobre los hechos relatados y te dé a conocer como trabajador. Aún después de este trabajo y los anteriores, los “profesionales” no me consideran periodista y si puedo trabajar es gracias al patrocinio de un entidad pública, un par de personas que confían en mí. Así que abandonada la posibilidad de trabajar para un medio de comunicación, sólo queda confiar en las entidades públicas que defienden que este tipo de trabajos sigan existiendo. Creo que si un trabajo se realiza como trabajador, es decir, cobrando un sueldo por realizarlo, no puedo capitalizarlo dos veces encerrándolo dentro de un cajón y exigiendo que se pague adicionalmente por verlo cada vez. Es injusto. Si hago una silla y alguien la compra una vez no puedo pretender que me pague cada vez que la usa. Con una película, en mi opinión pasa lo mismo. Con un texto lo mismo. Es trabajo. Se cobra, se hace y se entrega al público. Quienes piensan, como la SGAE, que las obras culturales deben ser grabadas con tasas y cánones una y otra vez, so amenaza de sanción, no son, en mi opinión, más que lobbies interesados en hacer caja de una manera absolutamente ilegítima.

¿Volverás a Gaza? ¿Cómo está la situación allí ahora?

No, no volveré a Gaza por el momento. Creo que es absolutamente imposible para mí regresar a Gaza en las circunstancias actuales. Me encantaría poder re-encontrarme con los amigos que allí se quedaron. Tienen mucho que contar sobre el infierno en el que viven. Todo el mundo debería poder comprender lo que sucede un año después de los bombardeos, es decir, que ni hay reconstrucción ni entra la ayuda humanitaria necesaria porque el bloqueo es ahora más duro que hace un año. Pero como hace poco sé que un gran periodista de este país dijo: “esa historia ya está contada“. Sin una acreditación de prensa fuerte y una buena cantidad de dinero, es decir, tiempo comprado, es casi imposible entrar. Imposible informar, imposible, por tanto, conocer y comprender. Más barato y fácil, como siempre, olvidar o aún peor, desinformar.

Ya tuviste problemas alguna vez con el gobierno israelí ¿Cómo fue esa experiencia y cómo está la situación ahora?

En diciembre de 2004 y en julio de 2006 las autoridades israelíes me denegaron la entrada a los territorios ocupados. Sin mayor explicación, como hacen con miles de personas cada año. Es prácticamente impensable pensar en tratar de regresar allí. Todo el mundo tiene que saber que a una persona como yo, probablemente no le dejarían ni siquiera subirse al avión en Madrid o Barcelona. El gobierno español autoriza a agentes de seguridad israelíes para realizar controles de seguridad en nuestros aeropuertos en los que se hacen interrogatorios que nuestra propia policía no se atrevería a realizar. Es absolutamente irregular. Ahora expulsan periodistas, retiran visados a cooperantes, impiden el trabajo a las ONG´s extranjeras y a las propias ONG´s israelíes que trabajan con los palestinos. Es una vergüenza. Simplemente una vergüenza ante la que muchos callan en la lógica de “mientras a mí no me pase…”

VANESSA PASCUAL

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4 Comments

  1. juan garcia
    22 Abril 2010

    GRACIAS ALBERTO ARCE POR MOSTRARNOS LA REALIDAD QUE NOSOTROS NO PODEMOS VER…CREO EN UNA PERSONA COMO TU PORQUE LO VIVISTE EN CARNE PROPIA; OJALA MUCHA GENTE LEA ESTA ENTREVISTA Y SE QUITEN LA VENDA QUE TIENEN EN LOS OJOS Y JUNTOS PODAMOS HACER ALGO DESDE NUESTROS PAISES PARA QUE ESTAS COSAS NO SIGAN PASANDO.

  2. za
    22 Enero 2010

    Como siempre sinceras respuestas de Alberto.. bonita entrevista..
    aupa el periodismo!!

  3. aL
    22 Enero 2010

    Increible la entrevista, dice miles de verdades y denuncia muchas realidades

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