District 9, la revolución de un género
Septiembre 16, 2009 by Masquecine
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El pasado 11 de septiembre llegó a los cines españoles District 9. Precedida de un gran éxito en Estados Unidos y aclamada por la crítica, District 9 supone una vuelta de tuerca a la ciencia ficción tal y como la conocemos. Ya estamos acostumbrados a ver alienígenas en películas de terror, acción, dramas e incluso en comedias. Parece que ningún género escapa a la atracción que estos misteriosos seres suscitan, pero en District 9 hemos sido testigos de la revolución del género en todos los sentidos.
FERNANDO GARCÍA ROMANO
El cine siempre se ha sentido fascinado por la existencia de vida más allá de nuestro planeta. Desde que en 1902 Georges Méliès presentara en su Viaje a la Luna a unos simpáticos y casi cómicos extraterrestres, los selenitas, el cine ha girado sus focos hacia estos desconocidos seres de apariencias dispares.
El uso que el cine ha hecho de estos seres ha llegado a adquirir tintes marcadamente políticos. Estados Unidos, en plena Guerra Fría y temerosa de la expansión de la Unión Soviética, hizo un uso magistral de los extraterrestres como propaganda de guerra. En La Invasión de los Ultracuerpos una raza alienígena sustituía a los seres humanos por otros seres iguales sin sentimientos, esclavos de la razón y la colectividad. Todo un alegato contra los principios comunistas que pretendían combatir. El miedo que suscitaban los platillos volantes (flying saucers) en la población hizo el resto para que esta década se llenase de cintas con propósitos similares.
Más adelante nos encontramos con seres realmente aterradores, como los Xenomorfos de Alien: El Octavo Pasajero; poderosísimos y aterradores monstruos (con dobles mandíbulas y ácido en lugar de sangre) cuyo único objetivo es matar a los humanos e incluso usarlos como medio para procrear. Otros buscan ilustrarnos con sus vastos conocimientos cósmicos, como sucede en Cocoon o Encuentros en la Tercera Fase, algo de lo que los humanos siempre sospechamos debido a nuestra naturaleza desconfiada.
No menos numerosos son los seres de apariencia humana en la historia del cine. Estos seres antropomorfos también visitan nuestro planeta con dispares intenciones. Klaatu, protagonista de Ultimátum a la Tierra (interpretado por el estoico Keanu Reeves en su infumable versión moderna), es un ser absolutamente racional que pretende advertirnos de una gran catástrofe que está al caer, mientras que en La Cosa un extraterrestre capaz de imitar el aspecto de los humanos ataca una base ártica con sangrientos resultados.
También nos encontramos con seres terriblemente cómicos, como la maquiavélica cucaracha gigante de Men in Black (película que muestra una amplia gama de desternillantes seres alienígenas de todo pelaje), o tiernos, como ET con todas sus inolvidables frases y su brillante dedo índice.
Los hemos visto en todo tipo de situaciones, en todo tipo de lugares, de géneros cinematográficos y poses. Hasta que llegó District 9… En la película los alienígenas no intentan destruirnos, ni nos traen una nueva era de tecnología superior. Los alienígenas de District 9 no posan su nave nodriza sobre Nueva York ni en Londres, lo hacen sobre la mismísima Johannesburgo, la que una vez fuera capital de la infamia racista del Apartheid. La situación entre humanos y alienígenas es tensa, y las autoridades no saben qué hacer con este fenómeno de convivencia que dura ya más de veinte años.
La frescura que ha aportado a la cinta su joven director Neil Blockamp (avalada por la producción del mismísimo Peter Jackson) garantiza un lugar a District 9 entre las mejores películas del género.

